sábado, 13 de junio de 2009

LA SOLEDAD DEL EXISTIR


¿En qué consiste el rigor de la soledad? Decir que jamás existimos en singular es una trivialidad. Estamos rodeados de seres y de cosas con las que mantenemos relaciones. Mediante la vista, el tacto, mediante la empatía o el trabajo en común, estamos con otros. Todas estas relaciones son transitivas: toco un objeto, veo a Otro. Pero yo no soy el Otro. Soy en soledad. Por ello, el ser en mí, el hecho de que yo exista, mi existir, constituye el elemento absolutamente transitivo, algo sin intencionalidad, sin relación. Los seres pueden intercambiarse todo menos su existir. Ser es, en este sentido, aislarse mediante el existir. Soy mónada en cuanto que soy. Carezco de puertas y de ventanas debido al existir, no a un contenido cualquiera que estaría en mí como algo incomunicable. Si es incomunicable es porque está arraigado en mi ser, que es lo más privado que hay en mí. De modo que toda ampliación de mi conocimiento, de mis medios para expresarme, carece de efectos sobre mi relación con el existir, una relación interior por excelencia.


Emanuel Levinas: El Tiempo y el Otro.


4 comentarios:

exiliadadelsur dijo...

nunca fue mi intencion desepcionarte, lamento que el tiempo sea mi verdugo y mi limite en la vida...creo y espero no equivocarme, malentendiste una situacion de urgencia que se suscito en aquel preciso instante en que me disponia a juntarme con voce.
espero estes bien
cecilia

sereneltexto dijo...

Hola exiliada. No te pre-ocupes por la decepción, son cicatrices tenues que se van desvaneciendo rápidamente con el tiempo, excepto, claro está, cuando el daño es mucho mayor, cuando es de alcance "humano", pese a lo manoseado y dicutible de esa noción. El tiempo, Cronos, es, en verdad, el verdugo de todos y cada uno de nosotros. Jamás cesa de devorarnos. Y la vida de cada uno el alimento, que nunca para de darlo a su pricipal aliada objetivo: la muerte, el atropos (el no-lugar). Los límites los fija cada uno, con total y soberana voluntad.
No malentiendo nada, no hay por qué pre-ocuparse. Simplemente nos ocupamos de aquello que creemos realmente importante.
Un saludo a la distancia exiliadadelsur.
p.s.: ¿que pensás de la soledad del existir?

Sol dijo...

Sentí una tristeza al leer este texto, uno se va haciendo receptor de sus propias vivencias, será de locos conversar con nuestro Yo??...ja ja me imagino que la tristeza fue porque sentí la soledad de mi existir, pero es hermoso a la vez, porque lo siento tan mío lo único realmente mio,,,extraño

Sol dijo...

My interesante el blog. nos vemos.