domingo, 7 de diciembre de 2008

Capsulita VIII: De ser ¿Dónde?


Cuando Pascal dice: “¡Oh, hombre soberbio!, que buscas cuál es tu condición verdadera valiéndote de la razón natural… Conoce, hombre soberbio, que paradoja eres para ti mismo. Humíllate razón impotente; calla, naturaleza imbécil; aprende que el hombre sobrepasa infinitamente al hombre y escucha de tu maestro tu condición verdadera, que tú ignoras.”; aunque haga referencia a la divinidad – a continuación de esta referencia de Pensées, cap. X, sec. 1 – parece tener un desarrollo, siglos más tarde, bajo la implacable pluma de Finkielkraut - y luego de varios holocaustos - donde dice: “Que el hombre se esconda como un gusano en los pliegues de la tierra desnuda ante los tentáculos sibilantes de la muerte ciega y despiadada, que pueda sentir ahí, con toda su violencia inexorable, lo que no suele sentir jamás: que su yo se convertiría en una cosa si muriera, y que cada uno de los gritos contenidos en su garganta pueda proclamar su Yo en contra de lo despiadado que le amenaza con este aniquilamiento inimaginable […] ante toda esta miseria, la filosofía sonríe con su vana sonrisa.”
¿Cómo pensar, imaginar o crear un futuro que fue más allá de todo orden humano, de todo acto destructor? El eco de Pascal palidece, aún más, ante tamaña historia. El hombre no sólo sobrepasa infinitamente al hombre, sino que de lo ensordecedoramente atronador de su extinción, todavía oímos a Badieu: “El hombre es indestructible, porque su destrucción es infinita.”

¿Qué más tendría que ocurrir? ¿Si para el primero, esta criatura que somos tiene posibilidad de redención, para el segundo el castigo implacable a una conciencia - suponiendo que la hubiera - y para el último, la inenarrable condición de una entidad completamente ajena y extraña a todo lo anterior, suponen la desaparición de la referencia? Primero: ¿hay hombre? Segundo, de ser positiva la respuesta: ¿dónde encontrarlo?




2 comentarios:

Ana Cuevas Unamuno dijo...

Querido Mati ignoro donde encontrar al "hombre" y en mi ignorancia buscó más allá del ombligo en los recovecos de mi sangre...quizás allí y sólo allí cada uno de nosotros pueda encontrar y despertar a ese humano que potencialmente podríamos ser yque sólo a nosotros nos toca convertir en real.
Fuertes las imágenes!!!
Besos

sereneltexto dijo...

Anita, qué gusto!
Si, la pregunta era para alguien que sangra. ¿Te acuerdas de Schilock, el personaje del "Mercader de Venecia" de Schakespeare? Me pregunto, como otros, si acaso eso que era su inquietud - el hecho de sangrar cuando lo picaban, de reir cuando se le hacía cosquillas, de llorar cuando se le provocaba dolor - que, en el fondo, era la prueba de que eso era "humano"; no se haya trocado fatalmente en la evidencia de que esas mismas "pruebas", nada significaron en determinados contextos (occidentales y orientales, es decir, suponiendio que esto equivale a una universalidad) frente a esta especie que se nos presenta como una no-especie. ¿Qué otra criatura va contra la naturaleza y contra su propia naturaleza?
Sólo voces, las que hacen conciencia, en el desierto que se ensancha cada día. Fugacidad, ahí, dónde una vez se moldeó lo concreto de una figura que realizaba para un "todos juntos".
Bueno, no más. Sólo felicitarte a tí por tan exepcional tarea que emprendes: llevar comprensión y juego a quienes despiertan al texto.
Saludos y gracias por ampliar la cultura valdiviana en esos lares que te covijan.