viernes, 4 de julio de 2008

S e i s p e r s o n a j e s e n b ú s q u e d a




M i l e n a



Todos nosotros somos capaces de seguir viviendo, porque ha habido un momento en que nos hemos amparado en la mentira, en la ceguera, en el entusiasmo, en el optimismo, en una fe, en el pesimismo, en lo que sea. Pero él nunca ha ido a ampararse a un asilo, nunca. (...) Vive sin el menor refugio, sin albergue (...). Está desnudo entre los que viven vestidos (...). Y su ascetismo no tiene nada de heroico (...). Cualquier heroismo es mentira y cobardía. No es un hombre que haya montado su ascetismo como instrumento para alcanzar una meta; es un hombre al que su terrible clarividencia, su pureza y su incapacidad de aceptar compromisos le imponen el ascetismo (...). Me he dado cuenta de que no se defiende de la vida; solo se defiende de esta clase de vida.



F r a n z y J o s e p



...el soltero magro, sin centro ni casa ni profesión y con “una existencia hecha de remiendos”, que no tiene nada delante ni detrás y “al que le queda mucho menos que al trapecista de variedades, bajo el cual, al menos, han tendido una red”. Es, como decía Milena, el retrato de un rostro que lleva “el vacío al descubierto”; o, en palabras del propio Franz, el desierto frente a la tierra cultivada.
“cuando uno no puede ayudar, debe callar. (...) No soy una luz. (...) Soy un callejón sin salida”.



K a r l



“Una imagen de mi existencia podría ser una estaca inútil, cubierta de nieve y escarcha, ligera y oblicuamente clavada en el suelo, en un campo removido hasta lo más hondo, al borde de una llanura, en una oscura noche de invierno”.



J o s e p d e R o b e r t



Como Ulrich, al que en principio denomina Anders, él también es “un hombre otro” (ander). Un hombre disponible del que nunca se puede decir que ha llegado. Él está siempre en camino. Desprendido del mundo, resistente a la madurez, “se siente como un paso libre para dirigirse en todas direcciones”.




O t r a v e z K a r l



“En lo profundo de mi hay un perpetuo bullir, (“núcleo vivo y cálido”, “masas ardientes y fluidas.”) como en el fondo de un géiser, y mantengo la esperanza de que se produzca una erupción de una vez por todas, de modo que pueda convertirme en una persona diferente.”



M.


Al principio era algo agradable encontrarme en aquellas condiciones. Un espacio para mi solo, lecturas y materiales, todo a mi libre disposición. Poco a poco se fue transformando en una especie de jaula. Luego, una tumba. Finalmente, nada.
Un día, cuando ya no me percataba del tiempo transcurrido, me di cuenta que me había convertido en un hombre.


Fragmentos y una invención inspirada del libro Afinidades Vienesas de Josep Casals

1 comentario:

gloria dijo...

Hermosos fragmentos. Muy poéticos.
Y tú, M ¿eres un hombre?
Si, eres un hombre.